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Trastornos de la comunicación social y síndrome de Asperger.


Rv. Los trastornos de la comunicación se caracterizan por tener un comienzo temprano, llo cual dificulta su detección.

Las primeras manifestaciones de déficits pueden ser confundidas con un retraso madurativo, por ejemplo. 

Estas dificultades pueden revertir en alteraciones funcionales presentes a lo largo de la vida, viéndose afectadas tanto conductas verbales como no verbales que repercuten en el comportamiento, las ideas o las actitudes cara a los demás. 


Pragmática de la comunicación.

La pragmática y sus alteraciones surgen como campo de estudio del lenguaje.

En un primer momento se abordaron desde la logopedia bajo la etiqueta de trastorno semánticopragmático (TSP).

Con esta etiqueta se ha descrito un conjunto de alteraciones relacionadas con los usos sociales del lenguaje y la comunicación.

Con el tiempo acabaría por convertirse en una categoría diagnóstica independiente del trastorno específico del lenguaje (TEL) y de los trastornos del espectro autista (TEA). Se conoce como trastorno de la comunicación social (TCS).

Limitaciones funcionales.

En la actualidad el trastorno de la comunicación social, TCS, se caracteriza por déficit con la pragmática.

Esto se expresa a modo de limitaciones funcionales en la eficacia comunicativa, la participación social, el desarrollo de relaciones sociales, los logros académicos o los resultados laborales.


Trastornos de la comunicación.

Los trastornos de la comunicación son trastornos del discurso y del lenguaje que se refieren a problemas en la comunicación y áreas relacionadas, como la función motora oral.

Los retrasos y trastornos pueden ir desde la sustitución de sonidos simples a la incapacidad de comprender o utilizar su lengua materna. 

Generalmente se diagnostican en la infancia o la adolescencia. Aunque se diagnostican pronto pueden persistir hasta la edad adulta.

El diagnóstico implica rendimiento comunicativo sustancialmente inferior a las expectativas de desarrollo y que interfiere significativamente en el rendimiento académico, las interacciones sociales y/o la vida diaria. 

Se deben delimitar los criterios bajo los cuales cabe establecer el diagnóstico de TCS de los sujetos que presentan signos de disfuncionalidad pragmática, considerando los distintos contextos, sociales, situacionales o comunicativos en los que se pueden dar.

Diferentes trastornos.

La problemática observada en las diversas clasificaciones de trastornos y enfermedades está en sus límites difusos.

1)Trastorno del lenguaje expresivo:

Está caracterizado por la dificultad para expresarse más allá de oraciones simples y un vocabulario limitado. Es un trastorno de la comunicación en el que hay dificultades de expresión tanto verbal como escrita.

Está caracterizado por la capacidad de uso expresivo del lenguaje hablado, que está muy por debajo del nivel adecuado para la edad mental, pero con una comprensión del lenguaje que está dentro de los límites normales.

Además de la producción del habla actual, muy a menudo, tienen dificultad para recordar cosas.  Esta falta de memoria no es sólo un problema preocupante para el habla, la memoria no-verbal o no-lingüística se ve afectada también.

Los trastornos del lenguaje expresivo pueden ser clasificados en dos grupos: trastorno del desarrollo del lenguaje expresivo y trastorno adquirido del lenguaje expresivo.

  1. Trastorno del desarrollo del lenguaje expresivo en la actualidad no tiene causa conocida, se observa por primera vez cuando un niño está aprendiendo a hablar, es más común en niños que en niñas, y es mucho más común que la forma adquirida de la enfermedad.
  2. El trastorno adquirido del lenguaje expresivo está causado por una lesión específica en el cerebro, como por ejemplo por un derrame cerebral, lesión cerebral traumática o convulsiones.

Se debe tener cuidado para distinguir trastorno del lenguaje expresivo de otros trastornos de la comunicación, sensoriales y motores, discapacidad intelectual y / o privación ambiental. Estos factores afectan al habla de una persona y por escrito a ciertas extensiones predecibles, aunque con ciertas diferencias.

El diagnóstico adecuado también es importante debido al hecho de que el desarrollo atípico del lenguaje puede ser una característica secundaria de otros problemas físicos y de desarrollo que puede manifestarse por primera vez como problemas de lenguaje.

2) Tartamudeo:

Es un trastorno del habla caracterizado por una ruptura en la fluidez, en el que los sonidos, sílabas o palabras puede ser repetida o prolongada.

La tartamudez es un trastorno de la comunicación (no un trastorno del lenguaje) que se caracteriza por interrupciones involuntarias del habla que se acompañan de tensión muscular en cara y cuello, miedo y estrés.

Se trata de la expresión visible de la interacción de determinados factores orgánicos, psicológicos y sociales cuyos efectos psicológicos pueden ser graves, afectando el estado de ánimo de la persona de forma continua.

Además, la tartamudez es una discapacidad muy estigmatizada donde continuamente se cuestiona la inteligencia y habilidad emocional. Sentimientos que son comunes, y muchas veces severos, en las personas que tartamudean son vergüenza, miedo, ansiedad, enojo y frustración.

Comienza entre el segundo y cuarto año de vida, aunque se suele confundir con las dificultades propias de la edad a la hora de hablar.

Al final, solo uno de cada 20 niños acaba tartamudeando y muchos de ellos superan el trastorno en la adolescencia (menos del 1% de los adultos tartamudea).

La tartamudez es de tres a cuatro veces más común en hombres que en mujeres.

Aún no se ha encontrado una causa específica para este desorden: a pesar de creencias populares la tartamudez no está asociada con la ansiedad ni es un efecto de ella para su desarrollo; sin embargo, sí genera ansiedad.

La reacción del entorno del afectado es importante para la aparición de numerosos síntomas físicos asociados a la tartamudez, sobre todo en los primeros años de manifestación.


3) Trastorno fonológico:

Se producen errores de la producción, utilización, representación u organización de los sonidos tales como sustituciones de un sonido por otro (utilización del sonido /t/ en lugar de /k/ u omisiones de sonidos tales como consonantes finales).

Las alteraciones, anomalías, perturbaciones o trastornos dificultan la comunicación lingüística, afectando no solo a aspectos lingüísticos sino también intelectuales y de la personalidad, interfiriendo en las relaciones y rendimiento escolar, social y familiar de los individuos afectados.

El origen puede ser variado: en general, cuándo la causa puede localizarse en una lesión o disfunción cerebral o del sistema nervioso, se emplea el término orgánico y,si no es posible descubrir causas similares a las mencionadas, se consideran trastornos funcionales.

4) Trastorno de la comunicación no
especificado
:

TCNE, en la que los trastornos dentro de la categoría no cumplen con los criterios específicos mencionados anteriormente. 

En la década dos 90 las investigaciones llevadas a cabo relacionan el TSP entre la teoría de la mente y el lenguaje como habilidades vinculadas entre sí.

A partir de tareas mentalistas y usando pruebas de creencias falsas se detectó que los niños con TSP tenían dificultades en tareas de creencias falsas de segundo orden, que se relacionan directamente con una falta de atribución de creencias falsas en los demás (Sullivan, Zaitchik & Tager-Plusberg, 1994), siendo comparables estas problemáticas con las dificultades que presentan los niños autistas o con trastornos que limitan con el espectro autista, como el síndrome de Williams (Sullivan & Tager-Plusberg, 1999).

Este hecho hizo que el TSP pudiese considerarse como un trastorno intermedio entre trastorno específico del lenguaje (TEL) y autismo, recogiendo síntomas de ambos, pero sin cumplir con todos sus criterios diagnósticos específicos. 

Bishop (2000), ya en el S. XXI, fija una etiqueta más precisa y concreta, introduciendo la etiqueta de trastorno pragmático del lenguaje (TPL) que incluye tan solo dificultades de tipo pragmático.

Así, separa los ámbitos pragmático y semántico, puesto que en sus estudios se detectaron casos de individuos que presentaban alteraciones de tipo comunicativo, pero con plenas competencias a nivel semántico.

 
Al final el trastorno semántico pragmático (TSP) se ha convertido en una categoría clínica particular en el DSM-V llamada trastorno de la comunicación social

El trastorno de la comunicación social (pragmático), que forma parte de los trastornos de la comunicación y aparece a veces junto al síndrome de Asperger según el DSM-5 se describe bajo el epígrafe de los trastornos de la comunicación y estos, a su vez, forman parte de los trastornos del desarrollo neurológico.

El trastorno de comunicación social lo presenta un número significativo de sujetos, por lo que conocer sus características, la forma en la que se manifiesta y las consecuencias que puede tener emparejadas es realmente importante.

En la actualidad no existen datos sobre la incidencia concreta del TCS. 

Fuentes:

 

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