Déficits de la función ejecutiva en los trastornos del neurodesarrollo.

La mayoría de las personas con TEA presentan déficits en las funciones ejecutivas, como la planificación y la memoria de trabajo. Estas habilidades son cruciales para un comportamiento flexible y adaptativo en la vida cotidiana. Sin embargo, muchos individuos con TEA enfrentan dificultades significativas en estas áreas.

Las funciones ejecutivas son responsables de activar estrategias de resolución de problemas para alcanzar metas. Involucran la capacidad de actuar con conductas dirigidas hacia objetivos y mantener una estrategia para lograrlos. Además, implican la capacidad de posponer la satisfacción inmediata y mantener la atención en la tarea.

Desafíos en la Función Ejecutiva del Asperger

En un estudio realizado por Ozonoff, Pennington y Rogers (1991), se encontró que las personas con TEA, incluido el síndrome de Asperger, presentan deficiencias en las funciones ejecutivas, como la planificación y el control del impulso. Estos déficits pueden afectar negativamente su capacidad para funcionar en entornos sociales y académicos.

Las personas con síndrome de Asperger a menudo enfrentan serios problemas con la función ejecutiva, incluyendo aspectos como la memoria de trabajo, la atención y el control de los impulsos. Estos desafíos pueden dificultar la planificación y la organización de tareas, así como la flexibilidad mental.

Efectos del Fallo de las Funciones Ejecutivas

El fallo en las funciones ejecutivas también puede afectar la capacidad de las personas con TEA para regular sus emociones en situaciones sociales. Por ejemplo, podrían tener dificultades para comprender las señales sociales y responder de manera apropiada, lo que puede llevar a malentendidos y conflictos interpersonales. Además, las personas con TEA pueden experimentar ansiedad y estrés debido a la dificultad para anticipar y manejar los cambios en su entorno, lo que puede exacerbar aún más los problemas de regulación emocional.

Es fundamental implementar estrategias y apoyos específicos para ayudar a las personas con TEA a desarrollar habilidades de regulación emocional y social. Esto puede incluir la enseñanza de técnicas de respiración y relajación, el uso de sistemas de apoyo visual para comunicar emociones y necesidades, y la creación de entornos estructurados y predecibles que reduzcan la ansiedad. Al abordar estos déficits de manera individualizada y centrada en las necesidades de cada persona, podemos mejorar su calidad de vida y promover su éxito en diversos contextos sociales y académicos.

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