¿Son eficaces las tareas para identificar emociones?

Como persona diagnosticada con síndrome de Asperger, el proceso de identificar emociones en las expresiones faciales de los demás ha sido siempre un desafío para mí. De hecho, lo considero tan complicado que llega a parecer absurdo. Sin embargo, esta tarea se ha convertido en una piedra angular de muchas terapias e intervenciones dirigidas a niños y niñas con Asperger o Trastorno del Espectro Autista (TEA). Surge entonces la pregunta: ¿Realmente funciona este enfoque, o simplemente se utiliza porque es lo que los terapeutas conocen y no se les ocurre otra forma de abordar la identificación de emociones?

Al analizar infografías diseñadas para este propósito, me encuentro constantemente con situaciones ambiguas. La expresión que debería representar vergüenza, para mí transmite felicidad; la supuesta frustración me parece más bien miedo; la tristeza se confunde con melancolía, y la ilusión se interpreta como alegría. ¿Dónde está el error? ¿Es realmente útil pedir a un niño o niña que identifique emociones si una misma expresión puede tener significados tan diferentes según el contexto?

Este dilema es crucial, ya que una intervención efectiva durante la infancia puede marcar la diferencia en la autonomía de la persona en la edad adulta. Si los recursos utilizados no son verdaderamente útiles, todos perdemos un tiempo valioso que podría emplearse en actividades más eficaces y significativas. Por lo tanto, es fundamental reflexionar sobre este tema y explorar alternativas que se adapten mejor a las necesidades individuales de las personas con Asperger y TEA.

¿Cuál es tu opinión al respecto?

*SaCha Sp.*

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