Ya mejorará, ya hablará, ya caminará, ya… Le pasa algo.

El desconocimiento y la falta de orientación sobre los trastornos del espectro autista (TEA) persisten como un desafío significativo en muchos entornos médicos y educativos. Es alarmante encontrarse aún con casos donde el diagnóstico se limita a una simple afirmación de “algo le pasa a la niña” o al niño, sin mayores precisiones ni acciones concretas. Pero ya mejorará.

En mi experiencia como editora de MuNDo AsPeRGeR, me he encontrado con innumerables situaciones donde familias enteras se ven sumergidas en la incertidumbre y la desesperación ante la falta de respuestas y apoyo adecuado. Casos como el de una adolescente con dificultades sociales y emocionales, o el de un niño pequeño que no habla, son solo la punta del iceberg de una realidad más amplia y compleja. Sin embargo, ya mejorará.

Es inaceptable que los profesionales de la salud no estén debidamente preparados para identificar y derivar casos de TEA de manera oportuna. La falta de acción inmediata puede tener consecuencias graves en el desarrollo y bienestar de los niños y niñas afectados. Es fundamental que se establezcan protocolos claros y efectivos para garantizar una atención temprana y especializada. Pero ya mejorará.

Además, es crucial abordar las dinámicas familiares que rodean a los niños con TEA. Es lamentable observar cómo algunos padres, especialmente los padres varones, se desentienden de las necesidades de sus hijos e hijas con TEA, dejando la carga de cuidado y búsqueda de recursos en manos de las madres. Esta realidad refleja aún profundas estructuras sociales y de género que deben ser cuestionadas y transformadas para garantizar el bienestar integral de todos los miembros de la familia. Pero ya mejorará.

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