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Pistas que delatan una situación de violencia entre iguales.

Por acoso escolar se entienden las situaciones en las que uno o más alumnos atacan, persiguen e intimidan a otro utilizando insultos, rumores, vejaciones, aislamiento social, motes, agresiones físicas, amenazas y coacciones. Es un acto de violencia que puede desarrollarse a lo largo de meses e incluso años y sus consecuencias suelen ser muy graves para la vida social, familiar, personal, afectiva y escolar de la persona que lo sufre.

El primero en definir este fenómeno fue Dan Olweus (ver bibliografía a final de página) en 1998. Según él la victimización o maltrato por abuso entre iguales es una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza el alumno o alumna contra otro u otra, al que elige como víctima de repetidos ataques.  Para que exista acoso ha de haber, de algún modo, superioridad del agresor frente al agredido (en edad, en admiración por parte del resto, en fuerza o tamaño…)

Esta definición incluye tres componentes importantes:
1. La intencionalidad del comportamiento agresivo o de querer hacer daño.
2. La repetición de los hechos aunque ocurra fuera del horario escolar.
3. La relación interpersonal de desequilibrio de fuerza o poder.

Comportamiento de los acosadores que les delatan.

Para facilitar la detección de casos de acoso escolar hay 25 comportamientos habituales en los niños y niñas acosadores, según el Informe de Piñuel y Oñate sobre Acoso y Violencia Escolar en España (Cisneros X), que permiten sospechar de que se está produciendo una de estas situaciones y abordar el conflicto cuanto antes, evitando que vaya a más, tenga consecuencias más graves o se cronifique. Estos 25 comportamientos delatores de las situaciones de posible acoso son:
– Que uno o varios niños o niñas llamen con motes a alguien.
– Que no le hablen o le ignoren.
– Reírse de él o ella cuando se equivoca.
– Insultarle con cualquier excusa.
– Acusarle de cosas que no ha dicho o no ha hecho.
– Contar mentiras sobre él o ella. Difamarle y calumniarle.
– Meterse con él por su forma de ser.
– Burlarse de su apariencia física, su forma de vestir, su estilo, sus gustos…
– No dejarle jugar con el grupo.
– Hacer gestos de burla o desprecio.
– Chillarle o gritarle.
– Criticarle por todo lo que hace.
– Imitarle para burlarse.
– Odiarle sin razón.
– Cambiar el significado de lo que dice y tergiversar sus palabras.
– Pegarle puñetazos, collejas, patadas…
– No dejarle hablar.
– Esconderle cosas.
– Ponerle en ridículo ante los demás.
– Tenerle manía.
– Meterse con él o ella con la finalidad de hacerle llorar.
– Decir a otros que no estén con él o que no le hablen. Incitar a los demñas a hacerle «el vacío» para que se quede solo, o sola, en todo momento.
– Meterse con su forma de hablar.
– Meterse con él o ella por ser diferente.
– Robar sus cosas.

Normativa reguladora contra el acoso escolar y en defensa de la víctima:

– Ley Orgánica 10/1995, del 23 de noviembre, del Código Penal.
– Ley Orgánica 5/2000, del 12 de enero, Reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores.
– Ley Orgánica 8/2006, del 4 de diciembre, por la que se modifica la Ley Orgánica 5/2000, del 12 de enero, ley reguladora de la Responsabilidad Penal de los Menores.

Fuentes:
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