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Evaluación y manejo de niños en el espectro autista.


Rv. En los últimos años las tasas de prevalencia de los TEA, trastornos del espectro autista, han aumentado. La comprensión de los posibles factores de riesgo, las comorbilidades y la contribución genética a la etiología ha mejorado . También el cuerpo de investigación que apoya la evidencia ha crecido sustancialmente.

Con la tasa de prevalencia de trastornos del espectro autista actual, de 1:59 niños (aproximadamente 1,7%), todos los proveedores de atención primaria deben esperar tener entre sus pacientes niños y jóvenes con TEA en sus prácticas clínicas habituales.

Este documento se vuelve indispensable para pediatras y agentes de atención primaria de la salud. En esta primera parte se hará una pequeña introducción, y se hablara sobre la prevalencia y los síntomas clínicos.

Los trastornos de espectro autista (TEA) son un tipo de trastornos del neurodesarrollo que se caracterizan por dificultades en la sociabilizacion, comunicación y presencia de intereses restringidos y conductas estereotipadas.

Así que los menores en el espectro autista tienen necesidades significativas de cuidado que afectan también a los padres y hermanos, y requieren recursos comunitarios y económicos sustanciales.

El costo de por vida de la educación, la salud y otras necesidades de servicio para una persona con TEA es enorme, mayor aún si la persona tiene o no discapacidad intelectual.

Atención primaria.

Los proveedores de atención primaria deben conocer las necesidades de las personas con TEA y sus familias.


Prevalencia.

La incidencia es el inicio de nuevos diagnósticos a lo largo del tiempo en una cohorte seleccionada.

Debido a la heterogeneidad de los síntomas y la gravedad en el TEA, se puede diagnosticar en niños a diferentes edades.

Así, lo que se informa es la edad en el reconocimiento de los síntomas, no el inicio real. Como resultado, la prevalencia se reporta más típicamente que la incidencia, lo que refleja las tasas de TEA en la población en un momento dado.

La prevalencia reportada de menores con TEA ha aumentado con el tiempo. Este aumento puede atribuirse a varios factores, entre ellos la ampliación de los criterios de diagnóstico con revisiones en curso del DSM, la definición más inclusiva del trastorno, mayor conciencia pública del trastorno y sus síntomas, recomendaciones para el cribado universal de TEA, y mayor disponibilidad de servicios de intervención temprana y en la escuela para estudiantes con TEA.

En parte, el creciente número de menores con un diagnóstico de TEA puede reflejar la sustitución diagnóstica, el reconocimiento del TEA en niños previamente diagnosticados principalmente con discapacidad intelectual o un síndrome genético concurrente.

Las tasas de prevalencia en USA son similares a las de otros países industrializados, pero se registran tasas más bajas en los países de menores recursos, donde los datos epidemiológicos son más difíciles de recopilar.

La variación regional en la prevalencia también puede reflejar la disponibilidad de servicios, las prácticas de proveedores locales para la detección de TEA, las políticas educativas, los recursos escolares y/o comunitarios y los mandatos de seguros, entre otros factores.

Los niños blancos no hispanos tienen aproximadamente un 20% más de probabilidades de ser identificados con TEA antes que los afroamericanos y 50% más que los niños hispanos.

Estos datos revelan un retraso en el diagnostico en estas poblaciones.
Los estudios de asociación entre raza y edad en el diagnóstico son contradictorios, pero el diagnóstico temprano de TEA se asocia con un mayor estatus socioeconómico y acceso a los servicios.

Los niños afroamericanos e hispanos diagnosticados con TEA a los 4 años mas frecuentemente presentaban discapacidad intelectual que los niños sajones. Esto sugiere que algunos niños afroamericanos e hispanos con TEA sin discapacidad intelectual aun no hayan sido identificados.

Síntomas clínicos:

A pesar de los avances en la comprensión de la neurobiología y la genética, el diagnóstico de TEA continúa basándose en la identificación de síntomas clínicos definidos por el comportamiento.

Los desafíos para determinar las tasas de prevalencia precisas, en parte, se relacionan con la necesidad de coherencia en el diagnóstico clínico de un trastorno muy heterogéneo.

En 2013, el DSM-5 consolidó el diagnóstico de TEA en una sola categoría y destacó la importancia de identificar trastornos y síntomas del desarrollo coexistentes.

Para saber más puede consultar la guía AQUÍ.

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Fuente: Actualización del 2020 de la guía de la Academia Americana de Pediatría (AAP). Las guías de la AAP expiran cinco años después de su publicación y no pretenden marcar un único curso de acción. Biblioteca Brincar.
https://www.bibliotecabrincar.org.ar/identificacion-evaluacion-y-manejo-de-ninos-en-el-espectro-autista-guia-actualizada-de-la-academia-americana-de-pediatria-parte-1/

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