Se pueden encontrar rasgos masculinos o femeninos en cualquier persona del espectro autista.

Se pueden encontrar rasgos masculinos o femeninos potenciados en mujeres dentro o fuera del espectro del síndrome de Asperger en la misma medida.

Un rasgo muy común a todas las personas con síndrome de Asperger es la selección de prendas de vestir según criterios de confort, suavidad, etc. Este rasgo es compartido tanto por mujeres como por hombres. Sin embargo, se hace más evidente en las mujeres debido a las expectativas sociales sobre la estética femenina y la presión de la moda, lo que puede llevar a la percepción de que no les importa su apariencia física.

Normalmente, las mujeres con Asperger prefieren la comodidad sobre la moda, lo que puede malinterpretarse como falta de interés en su apariencia, feminidad o clase. Esta discrepancia entre las expectativas sociales y su comportamiento puede generar sobrecarga emocional y desencadenar estallidos o comportamientos inesperados.

Es importante tener en cuenta que los rasgos típicos del autismo, como la poca sociabilización, suelen atribuirse más a los hombres que a las mujeres, lo que puede llevar a considerar a las mujeres con TEA como ‘masculinizadas’. Sin embargo, no existen estudios serios sobre la masculinización del comportamiento en mujeres sin Asperger para comparar con aquellas que sí lo tienen.

Fuentes

 

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