Nuestros hijos e hijas son queridos. Que estén en el espectro autista no impide que les amemos.

Como padres y madres de personas en el espectro autista, experimentamos una montaña rusa de emociones. La ansiedad, la frustración y el estrés son parte de nuestro día a día, pero es importante aclarar que estas emociones no están dirigidas hacia nuestros hijos e hijas, sino hacia las situaciones y desafíos que enfrentamos para ayudarles.

Nuestra lucha por los derechos de nuestros hijos es constante, ya sea en el ámbito escolar, administrativo o de salud. Nos enfrentamos a obstáculos que nos generan una enorme carga emocional, pero lo hacemos con la firme convicción de mejorar la vida de nuestros seres queridos.

Es fundamental comprender que no culpamos a nuestros hijos por nuestras dificultades. Amamos profundamente a nuestros hijos en el espectro autista y no desearíamos cambiar nada de lo que son. La ansiedad y el estrés que experimentamos provienen de la lucha diaria por mejorar su calidad de vida y cambiar las circunstancias injustas que enfrentan.

Apoyo y Solidaridad

En nuestras reuniones con otros padres y madres que recién reciben el diagnóstico de sus hijos, ofrecemos apoyo, información y una mano amiga. Entendemos el miedo y la incertidumbre que acompañan a este proceso, pero también celebramos cada pequeño avance y logro de nuestros hijos.

Nuestra vida está marcada por objetivos y reglas impuestas por una sociedad que a menudo no comprende las necesidades de nuestros hijos. Desde la retirada del pañal hasta la adaptación a la escuela, nos vemos enfrentados a normas que no siempre respetan el ritmo de desarrollo de nuestros hijos, lo que nos genera preocupación y angustia.

Conclusión: Amor Incondicional

En última instancia, nuestro amor por nuestros hijos en el espectro autista es incondicional. Cada día nos esforzamos por brindarles el apoyo y la atención que merecen, superando obstáculos y desafíos con valentía y determinación. No permitamos que se nos juzgue o se nos culpe por las dificultades que enfrentamos; en su lugar, extendamos la comprensión y solidaridad hacia todas las familias que luchan por el bienestar de sus hijos.

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