El concepto de trastorno está bien definido por la OMS.

¿Qué es un trastorno? Se define como la manifestación de síntomas y comportamientos, vinculados a desórdenes mentales. En la mayoría de los casos, surgen anormalidades desde la infancia. Generalmente, se puede interpretar un trastorno como una alteración en el estado de salud, ya sea o no asociada a una enfermedad. En el ámbito de la salud mental, el trastorno se interpreta como un cambio desadaptativo que afecta los procesos mentales. Este término se usa ampliamente para referirse a la enfermedad en casos con causas poco claras y posibles alteraciones anatómicas.

Cuando se trata de trastornos mentales, se enfatiza la relación del individuo con su entorno en lugar de ver el trastorno como algo estático y genético. Puede resultar de situaciones ligadas al contexto, contribuyendo a dinámicas perjudiciales para la salud.

En el caso del Síndrome de Asperger

En el caso del síndrome de Asperger y otros trastornos del espectro autista, aunque no se conoce un origen específico, se reconoce un componente genético y se considera un trastorno psicobiológico. No hay tratamiento farmacológico específico, cada caso es único, y el pronóstico varía.

Es un problema de desarrollo que se aleja de la normalidad sin implicar enfermedad. Las personas con trastornos del espectro autista pueden tener una buena salud general pero mostrarán comportamientos específicos asociados con el trastorno.

El síndrome de Asperger no se clasifica como una enfermedad. A veces, las personas con Asperger pueden recibir medicación para trastornos asociados, como hiperactividad o depresión, pero no hay tratamiento médico específico para el síndrome en sí. No es contagioso, un punto crucial, especialmente en el entorno escolar donde la falta de comprensión y apoyo puede afectar al niño/a con Asperger, quien a menudo enfrenta rechazo y acoso.

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