La inteligencia emocional proporciona un nuevo marco para educar la capacidad de adaptación social y emocional de las personas. Se trata del conjunto de habilidades que permiten expresar y controlar los sentimientos de manera adecuada.
Dichas habilidades son desarrollables mediante el aprendizaje y la experiencia cotidiana. El dominio de las emociones depende más del entrenamiento y la práctica que de las instrucciones verbales.
Una persona con dominio de sus emociones puede elegir adecuadamente los pensamientos a los que presta atención, evitando reacciones impulsivas. Además, aprende a crear pensamientos alternativos y adaptativos para controlar posibles alteraciones emocionales.
Las Cuatro Habilidades Básicas de la Inteligencia Emocional
- Percepción, Evaluación y Expresión de Emociones: Habilidad para identificar y expresar adecuadamente las emociones y necesidades asociadas.
- Asimilación o Facilitación Emocional: Tener en cuenta los sentimientos en el proceso de toma de decisiones.
- Comprensión y Análisis de las Emociones: Etiquetar las emociones, reconocer sus causas y consecuencias.
- Regulación Emocional: Regular conscientemente las emociones, estando abierto tanto a los sentimientos positivos como negativos.
La inteligencia emocional implica gestionar adecuadamente las diversas emociones, especialmente aprender a manejar las emociones negativas sin reprimir ni exagerar la información que comunican.
Bibliografía
- Salovey, P., & Mayer, J. D. (1990). Emotional intelligence. Imagination, Cognition and Personality, 9(3), 185–211.
- Goleman, D. (1995). Emotional intelligence: Why it can matter more than IQ. Bantam Books.
- Mayer, J. D., Salovey, P., & Caruso, D. R. (2008). Emotional intelligence: New ability or eclectic traits? American Psychologist, 63(6), 503–517. https://doi.org/10.1037/0003-066X.63.6.503