Creciente interés por la comorbilidad de TDAH y TEA.

El creciente interés en la relación entre el Trastorno del Espectro Autista (TEA) y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) refleja una comprensión cada vez más profunda de la complejidad de estos trastornos neuropsiquiátricos. Investigaciones recientes han puesto de relieve la coexistencia frecuente de síntomas y rasgos comunes entre ambos trastornos, lo que ha generado un mayor interés en comprender su relación, sus implicaciones clínicas y las mejores prácticas para su diagnóstico y tratamiento.

 

Explorando la Comorbilidad entre TEA y TDAH

Es evidente el creciente interés por el estudio de los rasgos y características, síntomas psiquiátricos y rasgos de comportamiento comórbidos con los trastornos del espectro autista (TEA). Se ha suscitado mucho interés por la comorbilidad, especialmente con los TEA de nivel 1 o el síndrome de Asperger y el autismo altamente funcional.

Por eso hay ahora muchos estudios en marcha sobre la relación del Asperger con, por ejemplo, trastornos de desorden de la conducta, depresión, fobias, ansiedad, síndrome de Tourette, trastornos obsesivos y compulsivos, trastornos de aprendizaje, del sueño, de la alimentación, etc., y especialmente el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Importancia del Diagnóstico Diferencial

Si bien el TDAH y el síndrome de Asperger son entidades independientes, ambas condiciones tienden a presentarse asociadas con una frecuencia significativamente alta, según Gillberg y Ehlers (1998). Por lo tanto, es crucial en todos los casos clínicos que el proceso de diagnóstico diferencial sea llevado a cabo de una forma precisa.

Los casos fronterizos entre TDAH y síndrome de Asperger pueden presentar serias dificultades para orientar la intervención y para matizar la información que van a recibir la familia y los educadores.

Divergencia en el Desarrollo y Manifestaciones

El desarrollo de ambas condiciones sigue caminos divergentes. Por ejemplo, durante la segunda etapa de la infancia, el menor con hiperactividad experimenta severos problemas de atención que afectan a su rendimiento escolar de forma significativa. Sin embargo, durante la infancia, el estudiante con el síndrome de Asperger muestra una adaptación adecuada al aprendizaje.

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Tiempo después, cuando la persona se acerca a la adolescencia, el déficit social se manifiesta de una forma más marcada y el patrón restringido de intereses se intensifica mucho más en las personas con síndrome de Asperger.

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