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Las necesidades que con mayor frecuencia aparecen durante la adolescencia en las personas con síndrome de Asperger podrían resumirse en las siguientes:

Necesitan la educación del entorno en el respeto, la tolerancia y comprensión hacia la persona con síndrome de Asperger. Normalmente la segregación y el desprecio hacia los adolescentes con síndrome de Asperger lo provoca la ignorancia y el desconocimiento.

Necesitan que se enfaticen sus habilidades sobresalientes (cuando las tengan) mediante situaciones de aprendizaje cooperativo. Si siempre se les recuerdan sus dificultades y aquellas cosas en las que presentan déficits muy difícilmente aprenderán con una actitud positiva y optimista. Requieren (como cualquier persona) motivación para participar en situaciones que refuercen su autoestima, mejoren su imagen y faciliten la integración en el grupo.

A veces necesitan adaptaciones metodológicas (tiempo extra para acabar las tareas escolares, posibilidad de exámenes orales, uso de procesador de textos, potenciar la vía visual de aprendizaje, preguntas cerradas en los exámenes como los test de respuestas múltiples, entre otros). No suelen necesitar adaptaciones significativas en sus estudios pero sí la colaboración y comprensión del cuerpo docente. A veces necesitan que los exámenes estén redactados con preguntas claras y concisas, o algo de tiempo extra para responder, ya que presentan dificultades en la función ejecutiva y ordenar y organizar sus respuestas les va a llevar más tiempo que a otros alumnos. Son ajustes muy sencillos que no cuestan nada de hacer y que a este tupo de alumnado le puede ayudar mucho.

Necesitan directrices claras y muy explícitas en cuanto a cómo realizar y presentar sus trabajos. No valen las instrucciones difusas. Necesitan saber, por ejemplo, cuántos folios se espera que presenten, con qué apartados, qué temas fundamentales deben explicar en sus trabajos, qué estructura debe tener cada tema, etc. Muy a menudo el alumnado tiene unos buenos conocimientos sobre un tema académico y sin embargo no logra sacer buenas notas porque no transmite sus conocimientos con eficacia. Sabe, pero no demuestra que lo sabe. Por eso las instrucciones concretas pueden evitar el fracaso académico de muchos alumnos con síndrome de Asperger.

Los alumnos con síndrome de Asperger han de contar con la figura de un tutor o profesor de apoyo que pueda vigilar su estado emocional y que les dé pautas en lo académico, lo personal y lo emocional ayudándoles a planificar sus estudios, entrenándoles en técnicas que les permitan manejar situaciones difíciles en el colegio o instituto, motivándoles a alcanzar metas usando las estrategias adecuadas y ofreciéndoles orientación laboral y profesional.

Los alumnos con síndrome de Asperger requieren de un proceso de inclusión en un programa de educación física orientado a la salud y la buena forma, y no en deportes competitivos que pueden ser demasiado estresantes, más aún cuando muchos de estos alumnos presentan problemas de motricidad (fina y gruesa) por lo que su éxito en la realización de las actividades físicas dependerá mucho de sus capacidades físicas y sus limitaciones. Si el docente de educación física no tiene en cuenta estas dificultades y exige al alumno que realice las mismas actividades que los demás y en la misma forma que los demás es muy posible que el alumno o alumna no logre alcanzar el objetivo. Piensen solo una cosa: no le pedirían a un estudiante con movilidad reducida, que necesita silla de ruedas, que corra determinada distancia en un margen de tiempo concreto, sin embargo, a menudo, sí se pide a un alumno o alumna con síndrome de Asperger y déficit motriz que haga correctamente una voltereta o que maneje una pelota con eficacia.

Hay que analizar sus problemas de conducta, si los hay, ya que las razones que subyacen a esos problemas pueden no ser obvias ni claras, antes de tomar medidas drásticas como castigos, que no servirían para cambiar las conductas. El alumnado con síndrome de Asperger no es disruptivo, conflictivo ni violento. Cuando presenta alguno de estos comportamientos hay que averiguar qué lo motiva porque probablemente sean respuestas poco ajustadas a problemas de hipersensibilidad, de acoso escolar o a la frustración. Encontrando y evitando aquello que produce esa conducta negativa se finaliza la conducta en sí. Proporcionarles estrategias de autocontrol es también muy útil, así como devolverles una imagen positiva y realista de sí mismos.

A los adolescentes con síndrome de Asperger conviene prepararles para la universidad o el mundo laboral planificando, anticipando y preparando para ese cambio que generalmente produce altos niveles de ansiedad y miedo. Las anticipaciones son clave de la educación de estos menores.

Les viene muy bien que se fomente su participación en actividades extracurriculares relacionadas con sus puntos fuertes. Hacer a menudo cosas que son de su gusto e interés les ayuda a sentirse más relajados, integrados y concentrados.

Ayudarles a conocer y a aceptar qué significa el síndrome de Asperger es fundamental para que se conozcan a sí mismos y se empoderen y para ayudarles a reconocer lo bueno y lo malo de sí mismos. Solo sabiendo qué les ocurre, qué necesitan y en qué sobresalen pueden organizarse y vivir con una buena autoestima y evolucionar sin sufrir. Les ayuda la enseñanza de técnicas de control de pensamientos obsesivos y de preguntas repetitivas así como el apoyo para mejorar sus habilidades sociales y conversacionales.

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Texto obtenido de la Confederación Asperger España y adaptado/ampliado para MuNDo AsPeRGeR.

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