Fascinación por el agua en las personas con trastornos autísticos.

La seguridad de los menores cerca del agua es de suma importancia, ya que un simple descuido de sus cuidadores puede tener consecuencias trágicas. Esta precaución debe ser aún mayor cuando se trata de niños con trastorno del espectro autista (TEA), quienes presentan un índice de mortalidad por ahogamiento significativamente elevado.

Por ello, es altamente recomendable que los niños con TEA aprendan a nadar o, al menos, a flotar. Además, deben estar bajo supervisión constante al acercarse a cualquier cuerpo de agua, ya sea una playa, un lago, un río, una piscina o cualquier otra orilla. La fascinación que muchos niños con TEA muestran por el agua, según el experto Carlos E. Orellana, hace que puedan dedicar horas interminables a actividades acuáticas, lo que destaca la necesidad urgente de brindarles las habilidades necesarias para su propia seguridad.

Numerosos estudios respaldan la importancia de estas precauciones. Un estudio liderado por Joseph Guan y publicado en el “American Journal of Public Health” revela que los niños con autismo tienen un riesgo 160 veces mayor de morir por ahogamiento en comparación con la población pediátrica general. Otro estudio de Guohua Li, también publicado en la misma revista, señala que las personas con trastorno del espectro autista tienen tres veces más probabilidades de morir por accidentes, especialmente por asfixia o ahogamiento, que la población promedio. Dada la afinidad de los niños con autismo por el agua y su tendencia a vagar hacia masas de agua, Guohua Li enfatiza la necesidad urgente de que reciban clases de natación como una intervención prioritaria para mejorar su seguridad y habilidades de supervivencia.

Guohua Li (*) afirma que “vagar es un comportamiento autista común y muchos niños con autismo tienen una afinidad por las masas de agua. Dados sus problemas de comunicación y habilidades sociales, los niños autistas tienden a buscar alivio a su ansiedad aumentada en la serenidad de los cuerpos de agua. Desafortunadamente, este comportamiento a menudo conduce a tragedias (…) Dado el mayor riesgo de ahogamiento de los niños con autismo debería ser una intervención de máxima prioridad que reciban clases de natación. Una vez que un niño es diagnosticado con autismo, por lo general entre los dos y tres años de edad, los pediatras y los padres deben ayudarle matriculándole inmediatamente a en clases de natación, antes de cualquier terapia conductual, terapia del habla o terapia ocupacional. La capacidad de nadar en los niños con autismo es una habilidad imperiosa de supervivencia“.

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Fuentes

– Jose Ramón Alonso. Autismo en la piscina, en: https://jralonso.es/2016/06/14/autismo-en-la-piscina/
– Carlos E. Orellana Ayala, Afinidad natural por el agua, en https://autismodiario.org/2017/07/15/afinidad-natural-por-el-agua/
– Walker D (2014) Why I Got Swimming Lessons for my Son with Autism. Autism Speaks. www.autismspeaks.org/blog/2014/07/17/why-i-got-swimming-lessons-my-son-autism
– Teaching Swimming, Water Safety and Fun! www.autismspeaks.org/blog/2016/05/13/teaching-swimming-water-safety-and-fun
– El autismo triplica el riesgo de morir ahogado por accidente: https://amp.redaccionmedica.com/secciones/psiquiatria/el-autismo-triplica-el-riesgo-de-morir-ahogado-por-accidente-3893

(*) Mortalidad por lesiones en individuos con autismo, José Guan BS. y Guohua Li MD, DrPH. Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

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