Fábula sobre las preocupaciones.

Un psicólogo en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó:

– ¿Cuánto pesa este vaso?
Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.
El psicólogo respondió: “El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará.  El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve.”
Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada.”

(Obtenido de David Fischman)

Gestión del estrés

Esta fábula ingeniosa sobre la perspectiva y la gestión del estrés utiliza el simple acto de sostener un vaso de agua como una poderosa metáfora. El psicólogo desvía la atención tradicional de la pregunta “medio lleno o medio vacío” hacia la importancia del tiempo que sostenemos la carga. Esta narrativa subraya la idea de que el peso absoluto de nuestras preocupaciones puede no cambiar, pero su impacto en nuestra vida se intensifica con la duración de nuestra atención hacia ellas.

La analogía del vaso de agua ofrece una lección valiosa sobre la gestión del estrés y la necesidad de soltar las preocupaciones para evitar consecuencias negativas. Al comparar el acto de sostener el vaso con el tiempo dedicado a las inquietudes, la fábula destaca cómo prolongar el enfoque en los problemas puede llevar al agotamiento físico y emocional. Esta perspectiva sencilla pero impactante invita a la reflexión sobre la importancia de la resiliencia y el desapego frente a las tensiones cotidianas.

El relato también resalta la sabiduría en reconocer la carga emocional y saber cuándo soltarla. Este mensaje puede resonar especialmente en contextos terapéuticos, promoviendo la conciencia de que la gestión adecuada de las preocupaciones es esencial para mantener el bienestar mental y emocional. En conjunto, la fábula brinda una lección memorable sobre la importancia del equilibrio y la capacidad de liberar lo que ya no sirve, una enseñanza valiosa en la búsqueda de una vida más plena y menos cargada de tensiones innecesarias.

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