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Trastorno negativista desafiante. Trastornos de la conducta.


Rv. Los trastornos de la conducta en la infancia y en la adolescencia son una de las situaciones más preocupantes para padres, profesores y profesionales de la salud mental infanto-juvenil. Tienen un peor pronóstico los trastornos de inicio temprano que los de aparición más tardía así que es importante detectarlos cuanto antes.

Oppositional Defiand Disorder (OOD).

Entre los trastornos de la conducta infantojuvenil se encuentra el trastorno negativista desafiante , TND, o trastorno de las ansias de libertad. Consiste en un comportamiento desobediente, maleducado, rebelde y hostil que va más allá de una pequeña maldad infantil o de un comportamiento negativo propio de la adolescencia y, además, suele ser consciente e intencionado.  

Las actitudes negativas oscilan entre las malas respuestas verbales o la falta de disciplina a la desobediencia total a la autoridad. Se portan de forma agresiva con personas cercanas de todas las edades, incluídos adultos.

Se trata de un patrón de conducta que degrada el funcionamiento a nivel social y académico y supone tal desajuste social que de en la edad adulta podría derivar en un trastorno disocial o, con 18 años o más, un trastorno antisocial de la personalidad con fracaso para adaptarse a las normas sociales y legales, irritabilidad y agresividad, impulsividad, etc. según Brunnel et al.

La conducta desafiante, para ser un trastorno, debe ser severa e interferir en su contexto escolar y familiar; no ha de provenir de depresión, ansiedad u otros problemas del estado de ánimo y ha de producirse de forma continuada, por lo menos durante seis meses.

Los «menores diagnosticados con este trastorno frecuentemente intimidan o acosan a otros, suelen iniciar peleas físicas, han usado algún arma que puede causar un daño físico a otros, han sido crueles físicamente con animales o con personas, han afrontado y robado a una víctima, han causado fuegos con la intención de causar un daño serio, frecuentemente mienten para conseguir favores o evitar obligaciones, huyen del hogar durante la noche mientras están viviendo en el hogar familiar, etc.. También ha de existir un deterioro significativo en el ajuste del individuo, y se ha de considerar el entorno en el que se dan estas conductas» según Ignacio Brunnel, Nicolás Navarrete y Diego Troncoso (ver fuentes).

Criterios diagnósticos.

Los criterios diagnósticos más frecuentes del trastorno negativista desafiante son los siguientes (ver Valle García Novales en las fuentes):

1. Un patrón de conducta negativista, hostil y desafiante que ha durado al menos seis meses, durante los cuales aparecen cuatro o más de los siguientes rasgos:
– Pierde los estribos con frecuencia.
– Discute con adultos frecuentemente.
– Desafía activamente o rehúsa acatar las peticiones o reglas de los adultos, con frecuencia.
– A menudo irrita a los demás deliberadamente.
– A menudo culpa a otros de sus errores o mala conducta.
– Con frecuencia está enojado y resentido.
– Con frecuencia se muestra rencoroso o vengativo.
2. La alteración en la conducta causa un impedimento clínicamente significativo en su funcionamiento social, académico u ocupacional.
3. Las conductas no ocurren exclusivamente durante el curso de un trastorno psicótico o del estado de ánimo.
4. No se cumplen los criterios para trastorno disocial y se tiene menos de 18 años.

A partir de los 18 años de edad apunta a la desobediencia a la autoridad legal más que a la desobediencia a padres o profesores.

El diagnóstico se establece por la anamnesis y la observación de la conducta, los datos que aportan padres y profesores y también algunos instrumentos como la Pediatric Symton Checklist, SNAP-IV, NICHQ Valderbilt Assessment Scale y otros utilizados por psicólogos, psicopedagogos, neurólogos pediátricos o psiquiatras infantiles para descartar déficit cognitivo, trastornos del estado de ánimo y otros.

Tratamiento.

El tratamiento farmacológico, con psicoestimulantes, puede disminuir las manifestaciones del TND y cuando aparece junto déficit atencional e hiperactividad también es efectiva la Atomoxetina.

En los adolescentes con TDAH el propio trastorno impulsa la aparición de conductas problemáticas debido a la presencia de impulsividad, déficit de atención, déficit en el control inhibitorio o a falta de reflexibilidad sobre la propia conducta.

A veces están indicados los inhibidores de la recaptación se serotonina, la Risperidona o el Aripiprazole. En todo caso son los médicos quienes deben determinar los fármacos adecuados en cada caso.


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Fuentes:

– Caballo, M.V., y Simón, L.M.A. (COORDS.) (2005): Manual de Psicología Clínica Infantil y del Adolescente. Trastornos generales. Madrid. Pirámide.
– Valle García Novales., M (2012). Los trastornos graves de conducta. Estrategias para un abordaje eficaz desde la orientación educativa. Manual de atención al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo derivadas de trastornos graves de conducta. Consejería de Educación, Junta de Andalucía. Dirección General de Participación e Innovación Educativa.
– El trastorno oposicionista desafiante: una mirada crítica desde un análisis crítico del discurso Junio de 2012. Ignacio Brunnel, Nicolás Navarrete y Diego Troncoso.

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