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Lo que esconde un niño cuando se aísla.

La gente, en su mayoría, cuando se topa con un niño que se aisla lo considera “raro”. Sin embargo, cada vez son más las familias que deben convivir con un trastorno que debe ser tratado por varios especialistas y que, en términos globales, se mantiene y cronifica, por lo que conlleva un gran desgaste anímico y familiar. Los rasgos de dicho trastorno o los problemas que genera en el entorno (por ejemplo los trastornos de comportamiento y los sociales) gacen que el paciente se aísle pero también su familia lo haga.

Los menores con síndrome de Asperger, por ejemplo, presentan en su mayor parte retraimiento y retraso en el desarrollo por la falta de efectividad en las relaciones que establecen con los otros, lo que les lleva a sentir mucha frustración. Esto sucede en especial a los varones (las chicas tienen mayor capacidad de camuflaje y socializan con más frecuencia que los chicos).

Estas personas, lad que tienen síndrome de Asperger o algún otro trastorno del espectro autista, normalmente manifiestan un fuerte deseo de relacionarse con otras personas, pero con mucha dificultad para conseguirlo. Incluso a veces de manera obsesiva repiten comportamientos, se especializan en algunas

En algunos casos no muestran la reacción esperada ante una situación emotiva, ni entienden los códigos sociales, por lo que se aislan al no conseguir aceptación de sus iguales.

Su inteligencia está en la media, o por encima de la media, y pueden sobresalir en campos concretos que sean de su interés. Pero tienen trastornos de lenguaje y dificultad para insertarse, problemas en el contacto visual, posturas, gestos, expresiones faciales y son torpes en movimientos. Facemamá.com

Este síndrome está clasificado dentro de los trastornos globales del desarrollo neurológico. Aún no se ha definido una causa única ni precisada para su aparición y poco a poco se va conociendo mejor cómo se manifiesta. 

Son personas que principalmente fallan en el área social y de lenguaje. A los menores les va bien académicamente en el colegio, tienen buenas notas, pero se aislan y no se comportan de acuerdo a lo que exige la sociedad así que su aislamiento produce rechazo y el rechazo aumenta su aislamiento.

Los problemas con el lenguaje no verbal y corporal del síndrome de Asperger, en un escenario social, a menudo les lleva al aislamiento. Pueden ser estigmatizados como niños extraños e incluso recibir burlas y ser hostigados por hablar en un mismo tono monótono y no reaccionar como se espera a los comentarios o emociones de los otros. Asimismo no entienden un sarcasmo (aunque aprenderán con el tiempo) incluso pueden tomar una metáfora literalmente.

¿Cómo detectar y tratar esta condición?
El tratamiento de estos menores debe ser, fundamentalmente, a través del apoyo de su red social, pero además con peritaje neurológico, psiquiatra, psicólogo, terapeuta ocupacional, fonoaudiólogo, psicopedagogo… y especialmente guiándoles para funcionar en sus relaciones con los otros.

Los primeros años de vida son fundamentales para hacer un diagnóstico. Muchos menores con Asperger, como son muy activos, son diagnosticados con un trastorno de hiperactividad con o sin déficit atencional (THDA), error que posteriormente puede derivar en ansiedad o depresión en la adolescencia o adultez. Pero es que no hay un examen estandarizado para diagnosticar el síndrome de Asperger y la mayoría de los especialistas busca un grupo básico de comportamientos que les ayude a diagnosticar el síndrome, abarcando varios factores como el contacto ocular anormal, el retraimiento, no voltearse al ser llamado por el nombre, la incapacidad para usar gestos para señalar o mostrar, la falta de juego interactivo o de filtro al hablar y muchas veces en un lenguaje “pomposo” y rebuscado.

Es un problema porque los síntomas pueden ser notorios en los primeros meses de vida, y desde luego son obvios hacia la edad de 3 o 4 años, pero con el tiempo se disimulan y reducen. 

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