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Para comprender los sentimientos de los demás hemos de comenzar por aprender a entendernos a nosotros mismos, saber de nosotros, y para ello hemos de conocer cuáles son nuestras deseos y necesidades, qué cosas, personas o situaciones nos producen determinados sentimientos, qué pensamientos nos generan tales emociones, cómo nos afectan y qué consecuencias y reacciones nos provocan.  esto supone conocer qué cosas nos causan inestabilidad emocional, cuales nos alteran de alguna manera y cuáles no.

Resulta algo compleja la habilidad de dominar, de forma adecuada, la regulación de nuestros estados emocionales, para así conseguir moderar o manejar nuestras propias reacciones emocionales ante situaciones intensas, ya sean positivas o negativas, y es que la individualidad de cada persona orienta su vida y cada uno siente distintas necesidades, miedos, deseos, odios, alegría, etc.. 

Las actitudes establecen la forma en que los seres humanos nos relacionamos entre sí y son más determinante para el éxito y la felicidad personal que las cosas que nos ocurren. Por eso, en similares circunstancias, unas personas son felices mientras que otras son infelices. 


Inestabilidad emocional como rasgo del espectro autista.

Una de las principales manifestaciones de los trastornos del espectro autista es el déficit en la autorregulación emocional, o la inestabilidad emocional, que se traduce en:

  • Déficit en la autorregulación del aurosal fisiológico, causado por emociones intensas. Arousal es el nivel de activación cerebral. Implica tanto el ritmo de los procesos cerebrales como el nivel general de atención frente a los estímulos del medio y está regulado por el sistema de activación reticular. Puede variar desde un nivel de sobreactivación, como en el caso de emociones intensas o de estados de alerta, hasta un nivel atencional óptimo para la acción intencional, o hasta niveles de infraactivación, como en el caso de estados de relajación o de sueño.
  • Dificultades en la inhibición de conductas inapropiadas en respuesta a emociones positivas o negativas.
  • Problemas para centrar la atención después de emociones intensas.
  • Desorganización de la conducta coordinada en respuesta a una activación emocional.

Conocer una serie de habilidades con respecto a la inteligencia emocional nos permite ser más libres y poder alcanzar nuestros objetivos evitando la inestabilidad emocional.

El conocimiento de las emociones se apoya en la habilidad más básica, que es comprenderse bien a sí mismo. Esto es especialmente importante en quienes se encuentran en el espectro autista ya que pueden expresar opiniones que despierten rechazo y arriesgarse por lo que consideran correcto sufriendo después las consecuencias de su impulso.

Empatía e inestabilidad emocional.

El empatizar con los demás consiste en situarnos en el lugar del otro, “ponernos en sus zapatos”, y ser consciente de sus sentimientos, sus causas y sus circunstancias personales.

La empatía es un mecanismo psicológico a través del cual la persona se vincula con los demás y percibe actitudes en los otros a las que más tarde atribuirá estados mentales. El reconocimiento de esas actitudes y el desarrollo de la imitación posibilitan el acceso a la mente del otro. Desde esta concepción, en los trastornos de tipo autista parece existir dificultades con el procesamiento de actitudes empáticas o en la forma como se demuestra dicha empatía.

Aquella persona que nunca ha sufrido la pérdida de un ser querido, que en ningún momento fue alabado por sus padres, al haber realizado un trabajo bien hecho, o que jamás ha vivido una ruptura de pareja, si se encuentra otra persona en alguna de estas situaciones tendrá que realizar un mayor esfuerzo mental y emocional de la situación para entenderla, pudiendo no llegar a comprender el estado afectivo de esa otra persona.

Nos será más fácil conectar con otras personas si reconocemos e identificamos nuestros propios sentimientos. En el caso de que nunca hayamos experimentado el sentimiento expresado por otra persona nos resultará más difícil tratar de comprenderla y conocer con exactitud lo que está pasando.

En ocasiones hemos de ser conscientes de esto para entender la posición que una persona nos muestra ante una situación y a quienes tienen síndrome de Asperger u otros trastornos del espectro autista les resulta complicado e incluso imposible. 

Fuentes:
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