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Cuando hablamos de intervención educativa nos referimos a todas aquellas
acciones educadoras que contribuyen al aprendizaje del niño y a la mejora de su
autonomía.

Estas acciones pueden darse de una manera formal y planificada en
los colegios, en otro tipo de ámbitos no formales como son las ludotecas, las
instalaciones deportivas, campamentos, etc. o también de una manera más
espontánea e informal en su vida cotidiana junto con la familia, en el barrio
jugando con otros niños, etc.




A diferencia de lo que ocurre en la generalidad de la población infantil, los niños
con autismo apenas se benefician del aprendizaje que se adquiere de manera
espontánea a través de la imitación, la exploración y el interés que les suscita el
propio entorno y las personas. Ciertas habilidades como jugar con otros niños, hacer un uso correcto de los objetos, relacionarse con otras personas, etc. hay
que enseñárselo con cierta intencionalidad y estructuración. 
   A continuación vamos a ver los principios y técnicas específicas que favorecen el
aprendizaje de los TEA
, aspectos que son de utilidad tanto para profesionales
como para padres por la necesidad que hay de intervenir con ellos en todos los
contextos para conseguir la generalización de los aprendizajes. 



 El diseño de una intervención educativa con estos niños se fundamenta en los
siguientes principios que garantizan su calidad: 

   – Debe partir del conocimiento global del niño, de sus capacidades tanto
perceptivo-cognitivas, comunicativas, motoras, sociales y afectivas. 
   – Tiene que contemplarse desde una visión integradora y ecológica en la que
se valore la relación de sus capacidades y el ambiente. Las medidas en forma
de apoyos visuales, comunicativos, sociales o arquitectónicos si fuera el caso,
permiten romper aquellas barreras que tiene el entorno y que de ser
incorporadas favorecen el aprendizaje y la normalización dentro de su entorno. 
   – Debe comenzarse de manera temprana, cuanto antes se dé respuesta a los
síntomas mejor será su posibilidad de mejora, tal y como respalda la teoría de
la plasticidad neuronal. 
   – Debe partir de los modelos teóricos de referencia, tales son los aportados
por autores como Leo Kanner, Asperger, Baron-Cohen, Hobson, Frith, Happe,
Ozonoff, Pennington, Rogers, Riviére, etc. que dieron la clave de sus síntomas
y de fundamentos como la Teoría de la Mente, Teoría de la Coherencia Central,
Teoría de las Funciones Ejecutivas, Teoría de la Intersubjetividad, entre otros. 


   – Hay que priorizar los objetivos de la intervención, no se pueden abarcar
todo los objetivos a la vez, por ello hay que anteponer aquellos que son más
desadaptativos, que ponen en peligro la integridad del niño o de su entorno o
que son la base para adquirir otros aprendizajes posteriores. 
   – La intervención debe durar el tiempo suficiente para generar los efectos
deseados, en los niños con autismo los efectos de una intervención suelen percibirse a medio o largo plazo, así que además hay que ser muy constantes,
pacientes y sistemáticos en esta tarea. 
   – Requiere un abordaje de trabajo y equipo multidisciplinario, es necesario
el trabajo conjunto de profesionales de la audición y lenguaje, logopedia,
pedagogía terapéutica, psicología, terapia ocupacional, fisioterapia y otros
profesionales sanitarios y sociales para abordar las dificultades que presentan
estos niños y acordar una misma línea de actuación junto con la familia. 
   – Los aspectos familiares, culturales y económicos es necesario contemplarlos
como parte integrante de la globalidad del niño para adaptar la intervención. 
   – Es necesario intervenir desde la individualización, lo que significa conocer
sus fortalezas, como pueden ser una excelente memoria visual, mecánica y
percepción viso-espacial habituales en los niños con autismo, para abordar
sus debilidades; y adaptarse a su estilo de aprendizaje, entendiendo por éste
la forma en que un niño percibe, procesa y retiene mejor una información,
pudiendo ser de manera visual, auditiva, cinestésica, o de forma holística,
analítica, etc. 



Puede descargar una guía de intervención ante los trastornos de alimentación en niños y niñas con trastornos del espectro autista, de Autismo Madrid, AQUÍ.

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