Una batalla por símbolos y colores es una batalla perdida.

Una batalla por símbolos y colores es una batalla perdida.

Una vez pasado el Día Internacional de la Concienciación con el Autismo, es un momento oportuno para reflexionar sobre el uso de los símbolos que representan este trastorno, como el color azul y la pieza de puzle. Para muchas personas en el espectro del autismo, estos símbolos han sido significativos durante años, y cuestionar su validez ahora puede parecer poco serio.

Como persona con Asperger, tengo derecho a expresar mi opinión sobre este tema. Aunque entiendo la importancia de unificar los símbolos para generar conciencia, creo que cada individuo debería tener la libertad de elegir el símbolo con el que se identifica mejor. En mi caso, la pieza de puzle representa la inclusión y la diversidad, y la encuentro positiva.

Es cierto que otros símbolos, como el lazo amarillo o el color morado, han sido reinterpretados en diferentes contextos a lo largo del tiempo. Sin embargo, esto no debería obligar a las personas con autismo a cambiar su símbolo de elección. Lo importante es que estos símbolos nos permiten iniciar conversaciones sobre el autismo y sensibilizar a la sociedad sobre nuestras experiencias y necesidades.

Personalmente, considero que debemos centrar nuestro debate en cuestiones más relevantes, como la segregación, el desconocimiento y la falta de oportunidades para las personas en el espectro del autismo. Desviar la atención hacia una disputa sobre símbolos solo desvía nuestra energía de los problemas reales que enfrentamos.

En última instancia, cada individuo tiene derecho a elegir el símbolo que mejor represente su experiencia y perspectiva. No deberíamos permitir que esta discusión nos divida, sino que deberíamos enfocarnos en trabajar juntos para crear un mundo más inclusivo y comprensivo para todas las personas en el espectro del autismo.

Sacha Sánchez-Pardíñez.
Editora de MuNDo AsPeRGeR.

Fuente: El economista.