Trastorno específico del lenguaje.

El trastorno específico del lenguaje (TEL), ahora llamado trastorno del desarrollo del lenguaje (TDL), afecta el habla y la comprensión en niños. Este desafío persistente no se atribuye a causas como sordera o daño cerebral. Se considera retraso cuando el niño no adquiere habilidades lingüísticas al ritmo esperado para su edad. En casos extremos, se utiliza el término “afasia” para describir la pérdida del lenguaje previamente adquirido.

Diagnóstico y Exclusión de Trastorno del Lenguaje

El diagnóstico de TEL excluye retraso cognitivo, autismo o trastornos neurológicos. Se basa en la ausencia de obstáculos anatómicos o trastornos justificativos, lo que lo hace un criterio de exclusión. Los trastornos de escritura y lectura suelen estar presentes en niños con TEL, limitando su desarrollo cognitivo y dificultando el pensamiento formal.

El diagnóstico del Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) se realiza mediante la exclusión de otras condiciones, como el retraso cognitivo, el autismo o trastornos neurológicos. Esta exclusión se fundamenta en la ausencia de obstáculos anatómicos o trastornos que justifiquen las dificultades lingüísticas, lo que lo convierte en un criterio de exclusión para otras patologías.

Además, es común encontrar trastornos de escritura y lectura en niños diagnosticados con TEL. Estas dificultades adicionales pueden limitar aún más su desarrollo cognitivo y complicar el proceso de adquisición del pensamiento formal. Por lo tanto, es fundamental abordar no solo los aspectos lingüísticos del TEL, sino también las dificultades relacionadas con la lectoescritura para ofrecer una intervención integral y efectiva.

Contextualización y Abordaje del TEL

Es vital entender el lenguaje en el contexto del desarrollo cognitivo y emocional. El abordaje interdisciplinario, con la colaboración de psicólogos, neurólogos, pedagogos y más, es esencial. El TEL requiere subgrupos para una mejor comprensión y tratamiento, considerando su variada sintomatología y heterogeneidad, y facilitando una intervención temprana y precisa.

Además, se debe considerar que el lenguaje no se desarrolla de manera aislada, sino que está intrínsecamente ligado al desarrollo cognitivo y emocional del niño. Por lo tanto, entender cómo estas dimensiones interactúan es crucial para abordar adecuadamente el TEL y ofrecer una intervención integral y efectiva.

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Bibliografía

Thierry Deonna, Schlumberger, Crespo-Eguílaz, Etchepareborda, López-Lázaro, Ortiz-Alonso, Maestú, Fernández-Lucas, Amo, Campo, Capilla-González, Castaño, Narbona. “Trastornos del lenguaje. Bases biológicas del lenguaje y clínica“. *Fernando Mulas* ed.

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