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Asperger

Tolerancia e intolerancia al dolor en el TEA.

viviendo con autismo

Muchas personas en el espectro autista experimentan una sensibilidad única al dolor, manifestada a través de sus sentidos extraordinariamente agudos. La sensorialidad atípica, presente en diversos grados, puede desencadenar respuestas dolorosas inesperadas.

Desafíos Sensoriales y Angustias Cotidianas

Este fenómeno diverso se manifiesta de maneras únicas. Individuos con hipersensibilidad auditiva pueden sentir el ruido común como doloroso, mientras que aquellos con hipersensibilidad táctil pueden hallar angustiantes actividades diarias de aseo. Para algunos, ducharse o cepillarse los dientes se convierten en desafíos angustiantes debido a las intensas sensaciones que experimentan. La gestión efectiva de estas sensibilidades es clave para mejorar la calidad de vida en el espectro autista.

La Dualidad de la Sensibilidad: Hiper o Hipo

La hiper o hiposensibilidad al dolor presenta sus propios desafíos. Quienes apenas sienten dolor corren el riesgo de ignorar señales vitales del cuerpo, llegando incluso al extremo de no reconocer síntomas graves, como una apendicitis. Por otro lado, molestias menores, como una picadura de mosquito, pueden resultar insoportables para algunos.

La variabilidad en la percepción del dolor no es universal en el espectro autista. Algunos individuos experimentan poca o ninguna dificultad sensorial, mientras que otros enfrentan intensas sensibilidades en uno o más sentidos. Reconocer estas diferencias y desarrollar estrategias adaptativas es crucial en el proceso individual de aceptación y manejo del dolor.

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Bibliografía

El enigma del autismo de Temple Grandin
La mente autista de Peter Vermeulen
El cerebro autista: Explicado para niños y adultos de Temple Grandin y Richard Panek
Niños con autismo de Simon Baron-Cohen