Terapias sin aval se venden como tratamiento y son fraudes.

Alrededor del autismo está habiendo multitud de intromisiones de terapias sin aval científico como nadar con delfines o que un loro te enseñe a hablar que son muy atractivas pero poco eficaces, y que se aprovechan de la necesidad de las familias por ayudar a sus hijos con TEA, para lucrarse sin ningún tipo de escrúpulos.

Los métodos avalados y las metodologías más válidas tienen evidencia científica e implican una intensidad de intervención amplia (20-25 horas semanales), están centrados en un objetivo concreto y muy determinado y desarrollados por profesionales cualificados.

Existe un importante mercado de métodos curativos y diagnósticos presentados como mecanismos curativos de validez demostrada por estudios, que en muchos casos utilizan métodos mágicos tradicionales, como la imposición de manos o procedimientos sin fundamento científico, como la radiestesia o el empleo de pirámides. La mayoría de estos curanderismos, cuya extensión creciente debe mucho a Internet, busca la credibilidad y el prestigio que tiene la ciencia, alegando por ejemplo desconocidas propiedades del agua, la supuesta acción de fenómenos cuánticos, o presuntas energías de naturaleza difusa.

Distinguir entre ciencia y pseudociencia tiene importancia práctica en áreas como la asistencia médica, el peritaje judicial, las políticas ambientales y la educación en ciencias.

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Para leer

Muy Interesante. Victoria Ginzáles. “Los mayores fraudes científicos de la historia” 

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