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Los aspectos motores pueden estar, de alguna forma, retrasados en la personas con síndrome de Asperger.
Es frecuente una torpeza de movimientos (aunque no necesaria para el diagnóstico) igual que es frecuente en las personas con Asperger la presencia de características especiales, aisladas, a menudo en relación con preocupaciones restrictivas e intensas.

En general el niño o la niña con síndrome de Asperger y torpeza motriz:

– Tiene problemas de motricidad fina, lo cual se refleja en la escritura.

– Tiene una coordinación motriz pobre.

– No tiene destreza para atrapar, por ejemplo, una pelota.

– Tiene un ritmo extraño al correr.

– Tiene problemas para vestirse.

– Le cuesta abrocharse los botones y los cordones de los zapatos.

– Tiene dificultades en actividades de educación física.

La torpeza y mala motricidad son rasgos de frecuente aparición en las personas con síndrome de Asperger y están recogidas en las clasificaciones diagnósticas más reconocidas y prestigiosas. De hecho, es frecuente que los niños/as tarden mucho tiempo en aprender a manejar una bicicleta, hacerse el lazo en los cordones de los zapatos e incluso abotonarse las camisas.

Una de las quejas habituales de los docentes es sobre la mala grafía de su alumnado con Asperger y en el caso de los adultos suele darse la sensación de torpeza en los movimientos o falta de agilidad.

Sin embargo, hay personas con diagnóstico de Asperger que no muestran en absoluto torpeza motriz aunque este criterio concreto, por ser tan común, ha sido recogido por prestigiosos investigadores.


Las principales razones para desarrollar unas normas de práctica clínica para
niños/as pequeños/as con trastornos de la motricidad son:

– Contribuir a que los menores y sus familias conozcan los servicios apropiados y los más eficaces.
– Ofrecer un recurso educativo e informativo para los profesionales.
– Promover la coherencia en la prestación de servicios.
– Facilitar una comunicación productiva entre los profesionales.
– Facilitar una mejora de la calidad en los servicios de intervención temprana.
– Indicar dónde se necesita más investigación.

Hay varios componentes básicos que proporcionan una base para el desarrollo
de las habilidades motrices en los niños/as pequeños/as:

– Tono muscular. El tono muscular es afectado por todos los niveles del
sistema nervioso, desde el cerebro a los nervios periféricos. Puede ser
afectado por la elasticidad del músculo y sus tendones, por la capacidad del
sistema nervioso para enviar mensajes al músculo y por la capacidad del
músculo para recibir y responder a esos mensajes.
Un tono muscular anormal o atípico puede considerarse como la incapacidad de
ajustar adecuada y correctamente la tensión muscular para realizar una tarea o
función. El tono muscular puede ser demasiado bajo o demasiado alto para
realizar las actividades de manera eficaz y efectiva.

El tono muscular anormal se describe por lo común como hipotonia (tono
muscular anormalmente bajo o deprimido) o bien como hipertonia (tono
muscular anormalmente alto o excesivo). Generalmente los niños con hipotonía
parecen “blandos” y tienen menos resistencia al estiramiento pasivo. Los niños
con hipertonia generalmente parecen rígidos y tienen más resistencia al
estiramiento pasivo del músculo. Los dos principales formas de la hipertonia son
espasticidad (hipertonicidad dependiente de la velocidad con resistencia inicial
al movimiento y luego relajación evidente) y rigidez (resistencia constante al
movimiento pasivo cualquiera sea la velocidad).

– Reflejos primitivos. Los reflejos primitivos son movimientos involuntarios
que tienden a dominar la motricidad en los primeros 3 a 4 meses de vida del
bebé. Generalmente ya no son visibles a los 6 a 9 meses de edad.

– Reacciones de enderezamiento y equilibrio.

El enderezamiento y el
equilibrio son reacciones de balanceo que nos hacen corregir nuestra
postura/posición en respuesta a la fuerza de gravedad. Enderezamiento es la
capacidad de mantener verticales la cabeza, el tronco y las extremidades;
equilibrio es la capacidad de mantener y recobrar el equilibrio. Estas
reacciones, que aparecen en el primer año de vida, son esenciales en el
desarrollo de algunas habilidades motrices complejas como sentarse, gatear,
ponerse de pie y caminar. Su desarrollo sugiere que el desarrollo motriz
parece estar continuando normalmente.

– Reacciones posturales. El control postural es la capacidad de establecer y
mantener una posición estable sobre la base de un apoyo. Requiere de un tono
muscular adecuado y reacciones de enderezamiento y equilibrio adecuadas. El
desarrollo motriz depende del control postural para dar estabilidad a las
actividades de movimiento.

Los niños pequeños en riesgo de trastornos
de la motricidad o en quienes estos trastornos se encuentran establecidos,
plantean un conjunto extraordinariamente complejo de problemas con respecto a
la evaluación y la intervención. Las normas de práctica clínica
para los trastornos de la motricidad son el resultado de un enfoque refinado y
metodológicamente sólido para la recopilación precisa de información y su
resumen según la evidencia disponible. Estas normas son de extraordinario valor
para los profesionales de todas las disciplinas relevantes, así como para los
padres, administradores y demás interesados en la salud y bienestar de los niños
pequeños con trastornos de la motricidad. (Michael J. Guralnick, Ph.D.
Universidad de Washington).

(*) Esta Guía rápida de consulta es una versión abreviada de la
información general y recomendaciones normativas presentados en el
texto completo de los informes de estas normas de práctica clínica.
El texto completo de todas las recomendaciones, además de una
descripción de la metodología y evidencias empleadas para
desarrollar las recomendaciones, se puede encontrar en Clinical
Practice Guideline: The Guideline Technical Report (“Normas de
práctica clínica: Informe técnico sobre normas”).
El texto completo de todas las recomendaciones, además de una
descripción abreviada de la metodología y evidencia empleadas para
desarrollar las recomendaciones, se puede encontrar en Clinical
Practice Guideline: Report of the Recommendations (Normas de
práctica clínica: informe de recomendaciones). https://www.health.ny.gov/publications/5308.pdf

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