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Las personas con trastornos del espectro autista —TEA—, debido a las características propias del trastorno, necesitan orientación y entrenamiento para el desarrollo de habilidades sociales y comunicativas y precisan ser informadas de las normas y demandas de una manera explícita y suficientemente clara para que puedan aprender y comprender lo que se les pide. Cuando no reciben el apoyo y la ayuda que necesitan pueden mostrar respuestas poco ajustadas a la situación en la que están y esto convierte al autismo en todo un enigma que hay que descifrar.

Los trastornos del espectro autista (TEA) representan un grupo HETEROGÉNEO de trastornos que se caracterizan por presentar déficit en la interacción social y en la comunicación y trastornos conductuales con presencia de intereses restringidos yo conductas estereotipadas.

Las dificultades de las personas con TEA para establecer relaciones sociales vienen determinadas, en parte, porque les resulta complicado ponerse en el lugar del otro. Tienen dificultad para hacer atribuciones sobre los estados mentales de los demás.

El entrenamiento para la adquisición de habilidades sociales en las personas con autismo se efectúa a través de la construcción de guiones sociales, rol-playing, modelado, conversaciones guiadas, visionado de vídeos, cómics e historias sociales fundamentalmente.

La comunicación para evitar el enigma del autismo.

La comunicación, que es un complejo universo de códigos compartidos y empáticos, supone una complejidad añadida para muchas personas con autismo que no desarrollan lenguaje verbal o desarrollan un lenguaje muy limitado y poco funcional.

El entrenamiento en comunicación compensa estos déficits y les proporciona sistemas alternativos basados fundamentalmente en la utilización de pictogramas, fotografías y nuevas tecnologías centradas en códigos visuales. El lenguaje no verbal, los gestos, las expresiones del rostro, el tono de voz, también se ven afectados.

Las personas con autismo son, en general, bastante inexpresivas o exageradamente expresivas; les resulta extremadamente difícil comprender las expresiones faciales o corporales propias de emociones como el enfado, el alivio, la angustia, la impotencia, la decepción, etc, y se encuentran limitados para inferir los motivos que hacen que otras personas se sientan de tal o cual manera.

Autismo es una discapacidad social.

El ‬autismo no es una discapacidad física, ni psíquica tampoco, es una discapacidad social que entraña una percepción del entorno diferente, y, por lo tanto, una interpretación también diferente de los mismos estímulos.

Así, por ejemplo, un sonido aparentemente mínimo puede ser percibido como un ruido estridente, lo mismo sucede con los colores, las formas, los olores, la temperatura, la presión, etcétera.

Esta forma especial de ver y entender lo que les rodea puede generar respuestas sociales “poco comprensivas” para personas ajenas al trastorno.

Fuentes sobre autismo y su enigma:
  • Sánchez-Pardíñez, Sacha. Mundo Asperger y otros mundos, capítulo de etiología, Valencia, 2016.
  • Normas de práctica clínica. Guía rápida de consulta para padres y profesionales. Niños de 0 a 3 años. Departamento de salud de Nueva York: https://www.health.ny.gov/publications/5307.pdf
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