Redes sociales y presión del entorno son jurado implacable para los TEA.

En el vertiginoso mundo de las redes sociales, la información sobre trastornos del espectro autista (TEA) a menudo genera más confusión que claridad. El eterno debate entre si considerarlo una enfermedad, una bendición divina o simplemente una condición, puede resultar agotador para muchos. Personalmente, opto por mantenerme al margen de estas discusiones, ya que solo parecen aumentar mi ansiedad en lugar de aportar comprensión.

Por otro lado, me resulta inquietante encontrarme con individuos que se autodenominan “Asperger-superdotados”, insinuando que ser Asperger y talentoso es equiparable a ser zurdo, sugiriendo que no es una condición patológica. Esta comparación simplista puede minimizar los desafíos reales que enfrentan las personas con TEA y sus familias, así como desestimar la necesidad de apoyo y comprensión en su día a día.

En resumen, el ambiente en las redes sociales puede ser un terreno fértil para debates inflamatorios y opiniones extremas sobre el TEA. Sin embargo, es fundamental recordar que detrás de cada publicación hay personas reales con experiencias y emociones genuinas. En lugar de participar en controversias improductivas, debemos centrarnos en fomentar el entendimiento, la empatía y el apoyo hacia aquellos que viven con TEA y sus seres queridos.

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