Hipo e hipersensibilidad sensorial en personas con TEA.

La hipersensibilidad e hiposensibilidad sensorial en personas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) constituye un aspecto fundamental pero complejo en su experiencia diaria. Estas sensibilidades atípicas pueden influir significativamente en la forma en que las personas con TEA interactúan con su entorno, afectando desde su capacidad para procesar información sensorial hasta su bienestar emocional. Entender cómo se manifiestan estas sensibilidades sensoriales es crucial para proporcionar un apoyo adecuado y mejorar la calidad de vida de quienes viven con TEA.

El Síndrome de Asperger es un trastorno del espectro autista (TEA) que plantea desafíos significativos, entre ellos, la sensibilidad sensorial. Aunque aún hay mucho por descubrir sobre este trastorno y sus características, se sabe que las personas con Asperger pueden experimentar hipo o hipersensibilidad sensorial, lo que afecta su percepción del entorno y su calidad de vida.

La sensibilidad sensorial en el Síndrome de Asperger puede manifestarse de diversas formas. Por un lado, algunas personas pueden ser hipersensibles a ciertos estímulos sensoriales, mientras que otras pueden mostrar hiposensibilidad. Incluso es posible experimentar ambas condiciones simultáneamente, lo que dificulta aún más la adaptación a su entorno.

La descoordinación sensorial en personas con Asperger se traduce en dificultades cotidianas diversas, desde la interacción social hasta actividades diarias como el baño o la alimentación. Por ejemplo, algunos individuos pueden experimentar angustia ante estímulos sensoriales comunes, como el sonido de una aspiradora, mientras que otros pueden tener una baja sensibilidad al dolor, lo que les lleva a no identificar lesiones o enfermedades graves hasta que alcanzan un punto crítico.

Es fundamental comprender y abordar estas sensibilidades sensoriales en personas con Asperger para mejorar su calidad de vida y promover su bienestar. La atención médica regular, la terapia ocupacional y el apoyo individualizado pueden ser clave en la gestión de estos desafíos sensoriales y en la promoción de la autonomía y la inclusión en la sociedad.

En resumen, la sensibilidad sensorial es un aspecto importante a considerar en el abordaje del Síndrome de Asperger, y comprender sus manifestaciones y cómo afectan a la vida diaria puede marcar la diferencia en el apoyo y la atención brindados a quienes lo experimentan.

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