Asperger en España. Ni certezas ni inclusión.

El síndrome de Asperger ha sido objeto de análisis en España desde el año 2000, sin embargo, aún persisten incertidumbres sobre este trastorno del espectro autista (TEA) y la inclusión de las personas que lo padecen en la sociedad. A pesar de los esfuerzos realizados, se siguen enfrentando desafíos significativos en el diagnóstico, tratamiento y apoyo a quienes viven con este síndrome.

Una de cada cien personas en Europa y alrededor de 450.000 individuos en España sufren algún tipo de trastorno del espectro autista

Según datos del Ministerio de Sanidad, aproximadamente una de cada cien personas en Europa y alrededor de 450.000 individuos en España sufren algún tipo de trastorno del espectro autista, que incluye el síndrome de Asperger. Aunque este síndrome se clasifica dentro del espectro del autismo, se distingue por un mayor nivel de comunicación verbal y una inteligencia similar a la media.

Las primeras manifestaciones del síndrome de Asperger, tales como la hipersensibilidad sensorial y la dificultad para jugar en grupo durante la infancia, suelen ser detectadas a edades tempranas. Sin embargo, el diagnóstico formal generalmente se realiza alrededor de los 4 o 5 años de edad.

La falta de personal especializado en síndrome de Asperger en el sistema de salud pública es una preocupación compartida tanto por la Confederación Asperger España como por otras organizaciones. Esta carencia obliga a muchas familias a recurrir a la atención privada, lo que representa un costo significativo y dificulta el acceso a los servicios necesarios.

Además, la directora técnica del área clínica de Asperger Madrid, Mariana Perreti, destaca la necesidad de concienciar a la sociedad sobre las necesidades específicas de las personas con este síndrome, así como la importancia de adaptar los entornos educativos y sociales para garantizar su inclusión.

A pesar de los avances en la comprensión y el abordaje del síndrome de Asperger en España, todavía queda mucho por hacer para garantizar la inclusión y el apoyo adecuado a las personas afectadas. Es necesario seguir trabajando en la formación de profesionales, la sensibilización social y la creación de políticas que promuevan la igualdad de oportunidades para todos, independientemente de su condición.

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