Derecho al “rarerismo”.

En MuNDo AsPeRGeR, reivindicamos el derecho al “rarerismo” como una opción personal, reconociendo que todos somos diferentes y únicos en nuestra propia forma.

Durante muchos años, las personas en el espectro autista, especialmente aquellas diagnosticadas con síndrome de Asperger, han enfrentado numerosos desafíos en la sociedad. Para aquellos de nosotros que estamos en torno a los treinta o cuarenta años, la obtención de un diagnóstico ha sido un proceso lento y difícil. Antes de eso, éramos simplemente considerados raros, marginados y rechazados en todos los ámbitos de la vida.

Sin embargo, afortunadamente, estamos presenciando una evolución social significativa. Ser diferente ya no es motivo de vergüenza o rechazo. Nuestra generación, a menudo llamada la generación perdida, ha enfrentado la falta de diagnóstico, terapia e intervención adecuada. Pero ahora, incluso adultos mayores están siendo diagnosticados con síndrome de Asperger, lo que representa un cambio en su percepción de sí mismos, pasando de “ser raros” a “tener Asperger”.

En MuNDo AsPeRGeR, defendemos el derecho a la diversidad y a ser “raros” si así lo elegimos. Todos somos diferentes y tener gustos, comportamientos o ideas consideradas “raras” por los demás es algo natural. La diversidad es lo que enriquece a la humanidad, y cada uno de nosotros, con nuestras peculiaridades, contribuye a esta riqueza.

La importancia del reconocimiento y la aceptación

El proceso de aceptación de un diagnóstico puede ser complejo para muchos adultos que han vivido gran parte de sus vidas siendo percibidos como raros. Pasar de la invisibilidad a la identificación con un nombre específico puede generar conflicto interno y confusión. Sin embargo, este reconocimiento también ofrece una oportunidad para comprenderse a sí mismos de una manera nueva y conectar con una comunidad que comparte experiencias similares.

Es fundamental que la sociedad continúe avanzando en la aceptación y comprensión de las personas en el espectro autista. Esto implica no solo proporcionar apoyo y recursos adecuados, sino también promover una cultura de inclusión y respeto hacia la diversidad. Celebrar las diferencias y reconocer el valor único que cada individuo aporta al mundo es esencial para construir una sociedad más equitativa y compasiva.

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En conclusión, el camino hacia la aceptación y la inclusión de las personas con síndrome de Asperger es un proceso en evolución. A medida que continuamos derribando barreras y desafiamos los estigmas asociados con la neurodiversidad, estamos fomentando un rarerismo más acogedor y comprensivo para todos.

Originally posted 2018-05-24 06:00:00.

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